En resumen: en el embarazo el único suplemento que se pauta de forma casi universal es el ácido fólico, 400 µg al día, empezando al menos un mes antes de buscar la gestación y durante el primer trimestre para reducir el riesgo de defectos del tubo neural (MedlinePlus, 2024). El yodo, el hierro y la vitamina D se valoran según tu dieta y tu analítica. Y hay una vitamina que se debe evitar en suplementos: la vitamina A en forma de retinol. Todo lo demás lo decide tu ginecólogo o tu matrona, no un anuncio.

Aviso médico importante. Este contenido es informativo y no sustituye el consejo médico profesional. Los suplementos no tratan ni curan enfermedades. En el embarazo, ningún suplemento debe iniciarse por tu cuenta: consulta siempre a tu ginecólogo, matrona o médico antes de tomar cualquier vitamina o complemento, porque la dosis y la necesidad cambian en cada caso. Lo que aquí se describe son recomendaciones generales de consenso, no una pauta personal.

¿Qué vitaminas se recomiendan en el embarazo?

No existe una lista universal de "vitaminas para embarazadas" que valga para todas. Existe un pequeño grupo de nutrientes con recomendación firme y otro grupo que se ajusta según tu situación. Esta tabla resume el mapa; luego lo desarrollamos uno a uno.

Nutriente Postura general Quién decide
Ácido fólico (B9) Suplementación casi universal, 400 µg/día desde antes de concebir Se pauta de forma sistemática
Yodo Frecuente en España si la dieta no lo cubre Tu médico, según tu dieta
Hierro Solo si hay déficit o anemia Tu médico, según analítica
Vitamina D Según niveles en sangre Tu médico, según analítica
Vitamina B12 Imprescindible en dieta vegana o vegetariana Tu médico
Vitamina A (retinol) Evitar suplementos con retinol Contraindicada sin control

El patrón es sencillo. Solo el ácido fólico se recomienda a prácticamente todas las embarazadas. El resto son decisiones a medida. Y una, la vitamina A en forma de retinol, va justo en la dirección contraria: hay que vigilarla para no pasarse.

Si quieres el contexto completo de para qué sirve cada vitamina fuera del embarazo, puedes ampliarlo en nuestra guía general de vitaminas.

Ácido fólico: el que casi siempre se pauta

El ácido fólico, o folato, es la vitamina B9. Es la única que la mayoría de guías recomiendan de forma sistemática antes y durante el inicio del embarazo. La dosis estándar es de al menos 400 microgramos (µg) al día (MedlinePlus, 2024).

El motivo tiene nombre: los defectos del tubo neural, como la espina bífida. El tubo neural se cierra en las primeras semanas de gestación, a menudo antes de que sepas que estás embarazada. Por eso el ácido fólico se empieza antes.

La Organización Mundial de la Salud recomienda iniciar el ácido fólico lo antes posible, idealmente antes de la concepción (OMS, 2016). En la práctica, eso significa comenzar al menos un mes antes de buscar el embarazo y mantenerlo durante el primer trimestre.

Hay casos que necesitan mucho más. En mujeres con un embarazo previo con defecto del tubo neural, la pauta puede subir hasta 5 mg diarios, empezando el mes anterior a la concepción y hasta la semana 12 (MedlinePlus, 2024). Esa dosis alta no se toma por decisión propia: la valora tu médico según tus antecedentes, tu medicación o condiciones como la diabetes.

Con la comida ayudas, pero no sustituyes el suplemento. El folato está en legumbres y verduras de hoja verde, un tema que tratamos en la guía de las vitaminas del grupo B. Aun así, cubrir 400 µg de forma constante solo con la dieta es difícil, y por eso se recomienda el complemento.

Yodo: por qué España es un caso especial

El yodo no es una vitamina, sino un mineral, pero aparece siempre en esta conversación porque el embarazo aumenta su necesidad. El feto lo necesita para el desarrollo del tiroides y del sistema nervioso.

España tiene un historial de ingesta de yodo justa. Por eso muchas guías contemplan un suplemento de yoduro potásico de unos 200 µg al día en el embarazo, pero con un matiz importante: sobre todo cuando la dieta no cubre lo suficiente (Preevid, 2023).

¿Y qué es "suficiente"? Con sal yodada en casa y unas tres raciones de lácteos al día se puede alcanzar una ingesta adecuada de yodo (Preevid, 2023). No es una suplementación automática para todas: es una decisión que tu médico ajusta según lo que ya comes.

La conclusión práctica: usa sal yodada de forma habitual y comenta con tu matrona si en tu caso conviene añadir el suplemento. No es un "por si acaso" que decidas tú en la farmacia.

Embarazada sujetando su vientre junto a comida sana

Hierro: solo si tu analítica lo pide

El hierro es el ejemplo perfecto de por qué "medir antes de suplementar" también aplica en el embarazo. La necesidad de hierro sube durante la gestación, pero eso no significa que todas debáis tomar un suplemento igual.

La OMS recomienda, en muchos contextos, un aporte diario de 30 a 60 mg de hierro junto al ácido fólico durante el embarazo (OMS, 2016). Es una recomendación pensada a escala poblacional, para prevenir la anemia allí donde es muy frecuente.

En la práctica clínica española, el hierro se suele individualizar. Tu médico mira tu ferritina y tu hemograma y decide si hace falta suplementar, a qué dosis y durante cuánto tiempo. Tomar hierro sin necesidad no es inofensivo: puede sentar mal al estómago y causar estreñimiento.

Así que el hierro no es una vitamina "de embarazada" por defecto. Es un tratamiento cuando la analítica muestra que falta. La diferencia la marca tu análisis de sangre, no la etiqueta del bote.

Vitamina D: según tus niveles

La vitamina D es la carencia más común de la población española, y las embarazadas no son una excepción. En un estudio con gestantes del norte de España, el 27,4% presentaba niveles deficientes y otro 35,3% niveles insuficientes (Nutrición Hospitalaria, 2015). Entre las menores de 25 años, el déficit llegaba al 47,8%.

Vitamina D en gestantes del norte de España Gráfico de barras. Gestantes con niveles deficientes 27,4%, con niveles insuficientes 35,3%, y déficit en menores de 25 años 47,8%. Fuente: Nutrición Hospitalaria, 2015. Deficientes 27,4% Insuficientes 35,3% Déficit <25 años 47,8% Fuente: Nutrición Hospitalaria (2015)

Que el déficit sea frecuente no significa que debas tomar vitamina D a ciegas. Es una vitamina liposoluble, se acumula en el cuerpo y por eso la dosis se ajusta según tu análisis de sangre, no según una recomendación genérica. Cómo se comportan estas vitaminas de reserva lo explicamos en la guía de vitaminas liposolubles.

La pauta razonable es la misma de siempre: mide y, si tu nivel está bajo, tu médico decide la dosis. Suplementar por defecto "porque en el embarazo hace falta" es saltarse el paso que de verdad importa.

Vitamina B12: clave si eres vegana o vegetariana

La vitamina B12 solo está de forma natural en alimentos de origen animal (MedlinePlus, 2024). Si sigues una dieta vegana o vegetariana, tu única fuente fiable son los alimentos enriquecidos o un suplemento.

En el embarazo esto deja de ser opcional. Una gestante con dieta basada en plantas necesita asegurar la B12 de forma constante, algo que la literatura española sobre alimentación vegetal en el embarazo y la lactancia subraya como prioritario (Nutrición Hospitalaria, 2024).

Si comes carne, pescado, huevos o lácteos con regularidad, es muy raro que te falte B12 y no suele hacer falta suplementarla por el embarazo en sí. La diferencia, otra vez, la marca tu patrón de dieta, y conviene comentarlo con tu matrona en la primera visita.

Vitamina A en el embarazo: la que debes evitar

Aquí está el aviso más importante del artículo. La vitamina A en forma de retinol es la vitamina que hay que evitar en suplementos durante el embarazo. En exceso, el retinol es teratógeno: se asocia a un mayor riesgo de malformaciones en el bebé. De hecho, es la vitamina que con más facilidad provoca hipervitaminosis a partir de suplementos, precisamente por su capacidad de acumularse (ACSA, 2024).

Por eso los servicios de salud recomiendan no tomar suplementos que contengan vitamina A (retinol) durante el embarazo y evitar los alimentos muy ricos en ella, como el hígado (NHS, 2023). El hígado y sus derivados, como el paté, concentran tanta vitamina A que una ración puede superar con creces lo recomendable.

Hay un matiz que tranquiliza. El betacaroteno, la forma vegetal presente en zanahorias, boniato o verduras de hoja, no comparte ese riesgo, porque el cuerpo solo convierte en vitamina A lo que necesita. Comer verduras y frutas naranjas no es el problema; el problema son los suplementos con retinol y el exceso de hígado.

A escala internacional, la OMS tampoco recomienda suplementar vitamina A de forma rutinaria en el embarazo, salvo en zonas con déficit grave de este nutriente como problema de salud pública (OMS, 2011). España no es una de esas zonas. Traducido: en un embarazo normal aquí, la vitamina A de suplemento sobra y puede sobrar de más.

¿Y los complejos prenatales?

Los complejos "prenatales" combinan varios de estos nutrientes en una sola cápsula: ácido fólico, yodo, hierro, vitamina D, B12 y otros. Pueden ser cómodos, pero tienen dos trampas que conviene conocer.

La primera: no todos llevan las dosis que tú necesitas. Un complejo genérico puede quedarse corto de ácido fólico para tu caso, o incluir hierro que no te hace falta; por eso conviene fijarse en el porcentaje del VRN de cada nutriente que figura en la etiqueta (AESAN, 2014). La segunda: algunos incorporan vitamina A, y ahí hay que mirar la etiqueta con lupa para descartar el retinol.

Por eso un complejo prenatal no es una decisión de supermercado. Es una elección que tu ginecólogo o tu matrona hacen contigo, ajustando lo que ya tomas y lo que tu analítica indica. Un buen prenatal es el que encaja con tu caso, no el que promete "todo en uno".

La regla de oro para cerrar: en el embarazo, ningún suplemento se empieza por iniciativa propia. Ni siquiera los que parecen inofensivos. Lleva tus dudas a la consulta y deja que la decisión sea médica.

Preguntas frecuentes

¿Qué vitaminas hay que tomar sí o sí en el embarazo?

La única con recomendación casi universal es el ácido fólico, 400 µg al día, desde al menos un mes antes de concebir y durante el primer trimestre, para reducir el riesgo de defectos del tubo neural (MedlinePlus, 2024). El yodo, el hierro, la vitamina D y la B12 se valoran de forma individual según tu dieta y tu analítica. Ninguno se toma por tu cuenta: lo pauta tu ginecólogo o tu matrona.

¿Por qué es peligrosa la vitamina A en el embarazo?

Porque en exceso, la vitamina A en forma de retinol es teratógena y se asocia a un mayor riesgo de malformaciones. Por eso se desaconsejan los suplementos con retinol y los alimentos muy ricos en vitamina A, como el hígado o el paté (NHS, 2023). El betacaroteno de las verduras y frutas no supone ese riesgo, porque el cuerpo solo transforma en vitamina A lo que necesita.

¿Cuándo debo empezar a tomar ácido fólico?

Antes del embarazo. La OMS recomienda iniciarlo lo antes posible, idealmente antes de la concepción (OMS, 2016). En la práctica, se empieza al menos un mes antes de buscar la gestación y se mantiene durante el primer trimestre, porque el tubo neural se cierra en las primeras semanas, a menudo antes de que sepas que estás embarazada.

¿Necesito tomar hierro durante el embarazo?

Solo si tu médico lo indica. La necesidad de hierro sube en el embarazo, pero en España la suplementación se individualiza según tu ferritina y tu hemograma. Tomar hierro sin déficit puede causar molestias digestivas y estreñimiento. La decisión depende de tu análisis de sangre, no de una regla general ni de un complejo prenatal comprado por tu cuenta.

¿Y si soy vegana o vegetariana?

Entonces la vitamina B12 es prioritaria, porque solo está de forma natural en alimentos de origen animal (MedlinePlus, 2024). Una gestante con dieta basada en plantas necesita asegurar la B12 con alimentos enriquecidos o suplemento de forma constante. Coméntalo en tu primera visita para que tu matrona ajuste esta y otras posibles carencias.

¿Puedo tomar un multivitamínico normal en el embarazo?

No sin consultarlo. Un multivitamínico genérico puede quedarse corto en ácido fólico, aportar hierro que no necesitas o incluir vitamina A en forma de retinol, que hay que evitar. Los complejos prenatales están mejor pensados, pero la dosis correcta para tu caso la decide tu ginecólogo o tu matrona a partir de tu dieta y tu analítica.

Fuentes

  1. MedlinePlus en español (2024). Ácido fólico y embarazo. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/002092.htm Consultado el 6 de julio de 2026.
  2. Organización Mundial de la Salud, WHO ELENA (2016). Daily iron and folic acid supplementation during pregnancy. https://www.who.int/tools/elena/interventions/daily-iron-pregnancy Consultado el 6 de julio de 2026.
  3. Preevid, Servicio Murciano de Salud (2023). Suplementación con yodo durante el embarazo. https://www.murciasalud.es/preevid/24833 Consultado el 6 de julio de 2026.
  4. NHS (2023). Vitamins, supplements and nutrition in pregnancy. National Health Service. https://www.nhs.uk/pregnancy/keeping-well/pregnancy-vitamins-and-supplements/ Consultado el 6 de julio de 2026.
  5. Nutrición Hospitalaria (2015). Déficit de vitamina D en gestantes del norte de España. SciELO / ISCIII. https://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0212-16112015000400024 Consultado el 6 de julio de 2026.
  6. MedlinePlus en español (2024). Vitamina B12. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/002403.htm Consultado el 6 de julio de 2026.
  7. Nutrición Hospitalaria (2024). Dieta basada en plantas en el embarazo y la lactancia. SciELO / ISCIII. https://scielo.isciii.es/pdf/nh/v41n5/0212-1611-nh-41-5-1098.pdf Consultado el 6 de julio de 2026.
  8. Organización Mundial de la Salud (2011). Guideline: Vitamin A Supplementation in Pregnant Women. PMC. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC3648723/ Consultado el 6 de julio de 2026.
  9. AESAN (2014). Guía sobre valores de referencia de nutrientes (VRN) y etiquetado, Reglamento (UE) 1169/2011. https://www.aesan.gob.es/AECOSAN/docs/documentos/noticias/2014/guia_fiab.pdf Consultado el 6 de julio de 2026.
  10. ACSA – Generalitat de Catalunya (2024). Hipervitaminosis y complementos alimentarios. https://acsa.gencat.cat/es/actualitat/butlletins/acsa-brief/hipervitaminosis-i-complements-alimentaris/index.html Consultado el 6 de julio de 2026.